“No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.”— Mateo 18, 21-35

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Pbro. Iván Garza/ Diócesis del Norte

Hay heridas que no se olvidan fácilmente. Hay palabras que duelen, traiciones que dejan cicatrices y personas que nos han hecho daño.

Pero Jesús hoy nos recuerda algo fundamental: perdonar no significa decir que lo que nos hicieron estuvo bien; significa decidir que el dolor no tendrá la última palabra en nuestra vida.

Dios nos ha perdonado mucho más de lo que nosotros mismos podemos comprender. Por eso Jesús nos invita a no vivir encadenados al rencor.

Perdonar no siempre significa volver a confiar, regresar a una relación o permitir que alguien vuelva a hacernos daño. A veces perdonar significa soltar, poner límites, sanar y dejar en las manos de Dios aquello que nosotros ya no podemos cambiar.

Hoy pidámosle al Señor un corazón libre de odio, resentimiento y deseos de venganza.

Porque cuando perdonamos, no estamos justificando al otro: estamos permitiendo que Dios sane nuestro propio corazón.

🕊️ Señor, enséñanos a perdonar como Tú nos has perdonado. Sana nuestras heridas, libera nuestro corazón del rencor y danos la gracia de seguir adelante en paz. Amén.

Que nunca olvidemos cuánto nos ha perdonado Dios

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