El Evangelio de este domingo nos presenta a una mujer cananea que se acerca a Jesús con una petición sencilla, pero llena de confianza: «Señor, ayúdame».
Ella no se rinde ante el silencio, no abandona ante las dificultades y no permite que los obstáculos sean más grandes que su fe. Su perseverancia termina encontrando respuesta en el corazón de Jesús: «Mujer, ¡qué grande es tu fe!»
También nosotros atravesamos momentos en los que parece que Dios guarda silencio. Oramos por nuestra familia, por los enfermos, por quienes sufren, por nuestros desaparecidos, por nuestras comunidades y por tantas situaciones que nos preocupan. Y a veces podemos sentir que nuestra oración no es escuchada.
Pero el Evangelio nos recuerda que el silencio de Dios no significa ausencia de Dios.
Hoy estamos llamados a perseverar. A seguir orando. A seguir creyendo. A seguir caminando, aun cuando todavía no veamos la respuesta.
Que nuestra oración pueda ser como la de aquella mujer:
«Señor, ayúdame».
Ayúdame a no perder la esperanza.
Ayúdame a permanecer fiel.
Ayúdame a perdonar.
Ayúdame a servir.
Ayúdame a confiar en Ti.
Y que el Señor encuentre también en nosotros una fe capaz de permanecer firme en medio de la prueba.
Que nuestra fe no dependa de que todo salga como queremos, sino de saber que Cristo permanece con nosotros siempre.
🙏 Señor, aumenta nuestra fe y enséñanos a no rendirnos jamás.




