Monterrey, Nuevo León. — En el marco del Día de los Fieles Difuntos, el Pbro. Iván Garza, administrador diocesano y apoderado legal de la Diócesis del Norte de México, hizo un llamado a la comunidad a unirse en oración por quienes han fallecido, las personas desaparecidas y las familias que enfrentan el dolor y la incertidumbre ante la violencia que atraviesa el país.
El padre Garza destacó que la vida es un don sagrado de Dios y que cada persona tiene una dignidad que debe ser respetada y protegida. Asimismo, invitó a no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de tantas familias que continúan buscando a sus seres queridos.
Como parte de este compromiso, el padre Garza ha celebrado la Eucaristía en la plaza de los desaparecidos en el Centro De Monterrey y ha participado en algunas actividades convocadas por colectivos de búsqueda de personas desaparecidas, acompañando a las familias y haciendo presente a la Iglesia en estos espacios de memoria, solidaridad y esperanza.
Su participación busca contribuir a visibilizar la realidad de las desapariciones, acompañar el dolor de quienes buscan y recordar que detrás de cada nombre hay una historia, una familia y una vida que merece ser encontrada y recordada.
«No podemos acostumbrarnos al dolor, ni normalizar la violencia, ni olvidar a quienes nos hacen falta. Nuestra oración debe convertirse también en un compromiso con la vida, la justicia, la dignidad humana y la paz», expresó.



Finalmente, convocó a los fieles y a la sociedad en general a hacer de la oración un signo de solidaridad y esperanza, recordando que la fe no puede permanecer ajena al sufrimiento humano.
«Que Dios conceda el descanso eterno a nuestros difuntos, fortaleza a las familias que buscan y nos dé la valentía de trabajar por un país donde toda vida sea respetada».




